Golpe de Estado en Bolivia

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POR AWQA COLQUE

Es 11.39am en Londres. Acabo de despertar a videos del ejercito inundando las calles de la capital de Bolivia horas antes de que comience nuestra elección. Siento angustia. Estoy desmoralizada y no puedo parar de pensar, como el noviembre pasado, estos soldados serán los responsables por asegurar que la elite derechista mantenga su poder mal adquirido. Para entender lo que está ocurriendo en Bolivia ahora debes entender su historia. Aunque tal vez sea imposible explicar detalladamente la existencia de un país en una redacción, en todo caso nuestra existencia Indigena precede la creación colonial del Estado de Bolivia, espero que mi contribución pueda disipar la constante desinformación que está creciendo como fuego fatuo.

Ahora, vamos a dejar una cosa clara. La élite Boliviana ha estado desesperadamente buscando regresar al poder desde que Evo Morales Ayma ganó la presidencia en 2006. La idea de que un indígena Aymara del campo estuviera en la política los repugnaba mucho menos sea el encargado de dirigir el país. Y no podemos olvidar que alrededor de Evo hubieron miles de mujeres y hombres indígenas quienes, por primera vez en la historia de la nación del cual son la mayoría, eran las personas al frente del país — y no como marionetas indígenas a la clase dominante.

Era un movimiento auténtico. Con el liderazgo del Movimiento Al Socialismo (MAS), la pobreza extrema cayó del 38 por ciento al 15 por ciento. El gobierno hizo inversiones en lo más importante: la salud, la educación, y en beneficios para los más vulnerables en la sociedad Boliviana. ¿Pero, de dónde surgieron todos estos recursos? Bueno, siempre han estado a nuestro alcance. La diferencia es que presidentes del pasado, y sus partidos, estaban más interesados en vender nuestros recursos naturales por una cantidad penosa para obtener una ganancia miserable para ellos mismos. Efectivamente permitiendo que nuestra riqueza terminará en manos extranjeras mientras el país, y nuestra mayoría indigena, seguirán subyugados en un estado neo-colonial.

Después de diez años de progreso, y ataque constantes de la elite anti-indígena, un referéndum importante ocurrió. Yo estuve en el país en esos días despidiendome de mi abuelo enfermo con mi madre y mi hija de seis años. El referéndum determinó si Evo podría postularse para un tercer mandato presidencial. Sintonizaba las noticias cuando llegaban los informes que partidarios de MAS quemaron la alcaldía de El Alto, la hermana ciudad de la capital. Mentiras Descaradas. Escuché los rumores ridículos circulando que Evo había tenido una relación con una menor de edad. Más Mentiras. También, aparentemente, tuvo un hijo “ilegítimo” con ella. La oposición hasta contrató a un niño para pretender ser su hijo. También ayudó que la madre de este hijo falso obtuviera un puesto en una compañía China. Mentiras, mentiras, mentiras. Lo único que Evo hizo fue tener una breve relación con una mujer llamada Gabriela Zapata que desafortunamendte tuvo un aborto espontaneo. Era repugnante ver cómo todo se desarrolló.

Esta difamación llevada a cabo por la oposición y los medios controlados por los elites aseguro que el referéndum fracasara y desde ese dia el 21 de febrero fue nombrado el Dia de la Mentira. El único, pequeño consuelo que tuvimos al tiempo fue ver a mi abuelo sonreír con orgullo cuando hablaba sobre MAS y el progreso que llegar a Bolivia. Estaba tan enfermo que no percibió la turbulencia actual.

Murió con el conocimiento que las calles de su pobre vecindario del El Alto fueron pavimentadas, habían instalados luces y que sus vecinos ahora contaban con la seguridad para abrir sus negocios y construir sus hogares. No tenía idea que pronto esto sería arrancado de nuestras manos.

Nos robaron el referéndum. Pero, MAS encontró una manera de desafiar el sabotaje de la derecha. Hay muchos en el Occidente que ven la eliminación de los límites de plazo como “no democráctico” debido a una creencia firme e infundada que los presidentes deben tener mandatos limitados, sin consideración con que cuenten con el apoyo de la mayoría. Para mi, lo que realmente fue no democrático, fueron los exitosos esfuerzos de empañar la reputación de Evo llevados a cabo por Samuel Doria Medina. Medina, claro, es un miembro de la oposición derechista y empresario rico. El le pagó a Zapata para desminar estas mentiras maliciosas. Al carajo con la idea de que se necesita una nueva cara. Lo que los pueblos del Tercer Mundo siempre necesitan es liderazgo efectivo con morales e intenciones honestas. Y nadie, absolutamente nadie más que el pueblo tiene el derecho de decidir como esto acontece en nuestras tierras.

No soy la única que piensa como tal. El noviembre pasado una elección pasó. Evo se postuló para un tercer mandato presidencial. Evo ganó. Punto. Sin embargo, antes de que los votos de las áreas rurales del país llegarán y pudieran confirmar con contundencia una victoria de MAS, los elites clamaron fraude electoral. Esta reclamación sin substancia fue apoyada por la Organización de los Estados Americanos, un espacio dominado por los EE.UU. y sus lacres. Antes de que pudiéramos reaccionar una violencia e intimidación estaba propagándose a través del país. Era evidente que, a pesar de una clara mayoría para el MAS, la elite no iba permitir otro mandato presidencial donde las necesidades de la mayoría eran priorizadas sobre la minoría rica.

Políticos de MAS, y sus familias, recibieron amenazas de muerte. Activistas de mi misma edad fueron amenazados. Muchos de mis camaradas se vieron obligadas a esconderse o auto-exiliarse. Para ser directa, si estabas de alguna manera asociado públicamente con MAS tienes tres opciones: muerte, encarcelación, o exilio. El hogar de la hermana de Evo fue ardido hasta el suelo. Uno de los ejemplos más terroríficos fue cuando la alcaldesa Patricia Arce fue arrastrada a la calle, su pelo cortado, bañada en pintura roja, golpeada, humillada y obligada a caminar por horas sin zapatos. Hasta un periodista argentino, Sebastian Moro, fue asesinado por documentar las violaciones de derechos humanos en contra de los protestantes pacíficos, que simplemente pedían que su voto fuera respetado, a las manos de las fuerzas armadas.

Pero aún existen algunos que se atreven a decir, “¡¿Pero si Evo ganó la elección por qué renunciar y huir del país!?” Bueno, para comenzar, Evo se preocupó por la seguridad y las vidas de sus camaradas. Quiso terminar con los derramamientos de sangre y pensó que su renuncia podría hacerlo. No fue así. Desafortunadamente, llevo a el juramento de Jeanine Áñez como presidenta provisional. La opresión violenta del pueblo, exigiendo que sus voces sean escuchadas y en contra del constante aplazamiento de las elecciones por la dictadura, continuó. Sin olvidar el drástico aumento de la pobreza que ha resultado en el suicido de los niños debido a la hambre.

Ha sido un poco menos de un año desde el golpe y finalmente tenemos la oportunidad de votar por un líder que tiene el interés del pueblo al centro: Luis Arce, o Lucho. Las fuerzas armadas están llenando las calles de las ciudades principales de Bolivia y los observadores internacionales electorales han sido ignorados por gobierno provisional ilegítimo sin algún apoyo por su transporte, alojamiento, o seguridad. De hecho, el régimen ha detenido un observador electoral desde Argentina el minuto en cual tocó tierra Bolivia. Permisos de conducir han sido negados a medios de comunicación disidentes (traducción: medios alternativos que no repetirán las mentiras de las elites y presentando la realidad en la país). Hasta los bolivianos en Londres están encontrado que es imposible votar, al igual que en Argentina y Estados Unidos. Muchos han compartido que han esperado horas afuera de las embajadas de Bolivia a través de la diáspora para ejercer su derecho de votar en el extranjero.

Para el pueblo Boliviano esta elección es un asunto de vida o muerte. No es simplemente ejercer el derecho al voto y seguir con sus vidas hasta que los resultados sean anunciados. ¿La legitimidad de estas elecciones son altamente cuestionables: será que todos serán permitidos votar y, si así es, será que sus votos van a ser respetados? ¿Desde de cuando a la elite colonial de Bolivia, y sus mestizos vendepatrias, ha respetado la existencia, o deseos de nuestra mayoría indigena? Nunca. Entonces, ¿qué pasará? Es difícil pronosticar. En lo que sí podemos depender es que el pueblo Boliviano, como siempre, tome las calles. Para terminar con nuestra subyugación y opresión violenta llevada a cabo por la dictadura. Lo mínimo que cualquiera puede hacer ahora es asegurar que estamos refutando la propaganda imperialista y defender el derecho de Bolivia a la autodeterminación.

Que descansen en paz las víctimas asesinadas de esta dictadura y que los que continúan resistiendo asciendan al poder.

Pensando en ti. Mi querida Bolivia. Mi querida Qollasuyu.

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