Luchas de América Latina y el Caribe: un repaso del 2017

POR ANTICONQUISTA

Ho Chi Minh, el líder anticolonial vietnamita, una vez nos urgió de “recordar que la tormenta es una buena oportunidad para que el pino y el ciprés muestran su fortaleza y estabilidad”.

2017 fue ciertamente un año tormentoso para el progreso revolucionario en América Latina. Venezuela, que ha encabezado el proceso revolucionario en la región desde hace algunos años, se vio sacudida por la violencia de la derecha y la inestabilidad económica.

Parece que la socialdemocracia, por lo mucho que ha proporcionado a nuestro pueblo, ha comenzado a mostrar sus limitaciones cuando permite la coexistencia con las élites capitalistas. Ecuador, Brasil y Argentina coquetearon con los procesos socialdemócratas y todos fueron reconquistados por las antiguas aristocracias capitalistas.

Bolivia, que ha hecho más que todos los demás proyectos para descolonizar las instituciones y estructuras del país, ha disfrutado de más estabilidad. Sin embargo, el arduo trabajo del presidente Evo Morales pende de un hilo si las élites logran tomar las elecciones de 2019.

¿Acaso es hora de que evaluemos de nuevo nuestras opciones de cambio revolucionario? Repasemos las luchas importantes en 2017 para ayudar a responder esta pregunta.

México

Actualmente, México tiene el infame de ser país más violento del mundo después de Siria, con un promedio de 2.000 homicidios violentos cada mes. También es el lugar más peligroso para trabajar como periodista.

Desde la elección del presidente Enrique Peña Nieto y el retorno del conservadurismo del Partido Revolucionario Institucional, luego de la “Guerra contra las drogas” del ex presidente Felipe Calderón, México se está destrozando con tasas alarmantes de narcotráfico, tráfico humano, pobreza, muerte y femicidio.

La impunidad desenfrenada salvaguardada por las élites criollas en el país ha consolidado el narco estado, con las fuerzas mexicanas como un socio cómplice en la violencia generalizada contra las masas pobres e indígenas.

Pero, ante circunstancias tan increíbles, la gente continúa levantándose, aunque les cuesta la vida. Las movilizaciones continúan arrasando a través del país día tras día trayendo a luz los programas de espionaje dirigidos por parte del gobierno mexicano hacia periodistas, abogados y organizaciones de derechos humanos.

Las mujeres y sus aliados marchan para pedir el fin del feminicidio en un país donde seis mujeres son asesinadas cada día. Las luchas por la justicia para los 43 estudiantes de Ayotzinapa no han cesado. Y, más recientemente, se están formando coaliciones contra la nueva Ley de Seguridad Interna.

Una idea queda clara: debe surgir una nueva insurrección en defensa de las masas y exigir verdadera soberanía para México.

Centroamérica

En Guatemala, el presidente Jimmy Morales ha demostrado ser otro títere neoliberal de los imperialistas. No solo ha continuado las medidas de austeridad económica en casa también fortaleció las relaciones con los gobiernos de Israel, Corea del Sur y Taiwán, algunos de estado más reaccionarios del mundo. El incendio que mató a 41 niñas en un albergue estatal para niños en San José Pinula el marzo pasado ejemplifica el estado de corrupción capitalista que existe en el gobierno de Guatemala.

En Honduras, las tensiones llegaron al punto de ebullición después del 26 de noviembre, cuando se celebraron las elecciones generales del país. El actual presidente, Juan Orlando Hernández, quien ha sido declarado el ganador de la presidencia a pesar del desenfrenado fraude y supresión de los votantes, utilizó las Fuerzas Armadas para reprimir a manifestantes indignados. El gobierno de Hernández continuó el violento legado del golpe militar de 2009 que eliminó al ex presidente Manuel Zelaya del poder.

En El Salvador, el gobernante Frente de Liberación Nacional Farabundo Martí, una FMLN, sigue luchando por el cambio social. A pesar de que el gobierno del presidente Salvador Sánchez Cerén ha introducido programas progresistas, el FMLN todavía tiene problemas importantes que abordar. Estos asuntos incluyen legalizar el aborto y erradicar las condiciones socioeconómicas que facilitan el surgimiento y el fortalecimiento de pandillas como la Mara Salvatrucha y Barrio 18.

En Belice, el tráfico de drogas y el desplazamiento forzado siguen siendo cuestiones críticas. Todos estos problemas han sido impuestos por los imperialistas, principalmente los Estados Unidos, que es el hogar de la mayor cantidad de consumidores de drogas en el hemisferio. Belice es un punto de tránsito notorio para los narcotraficantes de Colombia, Honduras y México respaldados por los Estados Unidos que traen estas mercancías destructivas a las ciudades de América del Norte.

En Nicaragua, el gobierno sandinista ha introducido numerosas reformas progresistas. Desde la contratación de trabajadores del sexo para mediar conflictos comunitarios hasta la construcción de escuelas y hospitales en todo el país, Nicaragua continúa avanzando. Sin embargo, una gran amenaza continúa asomándose sobre el gobierno revolucionario: el imperialismo verde. Washington se ha asociado con “activistas ambientales” en Nicaragua para oponerse a la construcción del Canal Nicaragüense y el Proyecto de Desarrollo.

En Costa Rica, el tráfico de drogas y los homicidios de personas LGBT+ también van en aumento. Además, el gobierno del presidente Luis Guillermo Solís, que hizo campaña como un “izquierdista”, ha apoyado los paquetes económicos neoliberales que están empobreciendo a las masas.

En Panamá, el presidente Juan Carlos Varela ha fortalecido las relaciones con China y se ha distanciado del régimen reaccionario de Taiwán. En efecto, el cliente de Estados Unidos desde hace mucho tiempo se ha alejado mucho del Consenso de Washington. Sin embargo, muchos asuntos serios continúan afectando al país: los paraísos fiscales, la supresión de los sindicatos y el desplazamiento de los pueblos indígenas se encuentran entre los más brutales.

Sudamérica

En Colombia, el proceso de paz ha demostrado ser una farsa. Los asesinatos de líderes sociales y activistas continúan. No ha habido una mejoramiento en las condiciones socioeconómicas de las masas del país.

En Brasil, la gente sigue protestando y golpeando contra el neoliberalismo intensificado del presidente Michel Temer. Sus reformas fracasaron cuando intentó cambiar la definición del trabajo forzado ante la indignación de trabajadores y activistas. Esta y otras políticas deplorables se combatieron con una huelga histórica en abril que detuvo al país con la participación de unos 35 millones.

En Argentina, millones también están luchando contra las reformas neoliberales expansivas bajo el liderazgo de la derecha del presidente Mauricio Macri, mientras que perdonaba vergonzosamente la deuda de su propia familia. El asesinato del activista Santiago Maldonado y las reformas de pensiones recientemente anunciadas han desatado grandes protestas, que a menudo terminan en una violenta represión policial.

En Chile, la represión de los mapuches continúa y las elecciones de este año tuvieron una de las tasas más bajas de participación electoral en la región. Esto objetivamente demostró que las personas están hartas de la política electoral y de los socialdemócratas vendepatrias como la presidenta Michelle Bachelet.

En Perú, los ciudadanos están en las calles por miles protestando contra el perdón del ex dictador Alberto Fujimori. El alcance de la naturaleza reaccionaria del presidente Pedro Pablo Kuczynski fue prefigurado cuando le dijo al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, que América Latina es el “perro faldero” Washington.

En Ecuador, el presidente Lenin Moreno, que debía continuar las políticas de izquierda del ex presidente Rafael Correa, resultó ser otro títere de las élites derechistas del país y de los Estados Unidos. Los cambios sociales que tomaron 10 años para consolidarse bajo Correa ahora están bajo una seria amenaza.

En Bolivia, el progreso continúa. En julio de 2017, Evo declaró la independencia del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. La pobreza extrema ha caído al 17 por ciento, más de la mitad del nivel en 2006, cuando Evo llegó al poder. Se han construido más hospitales este año con un total de 1.007 construidos durante su presidencia. También se han construido más escuelas, viviendas y campos de fútbol. El futuro inmediato también parece brillante para Bolivia, ya que Evo podrá ser reelecto en 2019, a pesar de los esfuerzos de las elites criollas y las potencias imperialistas para frenar el empoderamiento de las masas bolivianas.

En Venezuela, a pesar de la guerra económica en curso, el presidente Nicolás Maduro y el Partido Socialista Unido de Venezuela siguen siendo populares como demuestran los resultados de las elecciones regionales de este año. Sin embargo, mientras las élite no sean resueltas de manera decisiva, como lo demostró Cuba, el proyecto chavista podría terminar junto con todo su progreso.

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Argentina y Brasil han dado una oportunidad al proceso socialdemócrata y han llegado a un punto donde el camino comunista parece la opción más viable a largo plazo. De si lo toman depende de aquellos de nosotros que luchemos por el.

El Caribe

Los peores huracanes que afectaron a la región en su historia han ayudado a descubrir la realidad subyacente que enfrentan las personas en el Caribe.

Los gobiernos allí, excluyendo a Cuba, no se preocupan por sus ciudadanos y solo existen para satisfacer los intereses de sus amos occidentales, o no tienen la capacidad para cuidar de sus propios intereses.

En Puerto Rico, que se encuentra bajo la jurisdicción de la nación más rica y poderosa del mundo, todavía está abrumadoramente sin poder. Es decir, al menos un millón de personas en Puerto Rico han estado en la oscuridad por más de tres meses.

Las islas del Caribe de habla inglesa, la mayoría de las cuales forman parte de los Estados Unidos y el imperio británico, fueron algunas de las más afectadas. El colapso de la infraestructura y la escasa respuesta a los huracanes demostraron claramente que todavía operan como servidores de intereses extranjeros.

Las Islas Vírgenes británicas y estadounidenses fueron golpeadas. Gran parte de la infraestructura de Anguila quedó en total ruina. Las franjas de Montserrat permanecen destruidas.

Para colmo, los burócratas imperialistas en Washington y Londres no han brindado la ayuda adecuada y la asistencia para la reconstrucción, dejando a estas islas en desorden completo.

Mientras tanto, los países “independientes” en el Caribe que también fueron golpeados por los huracanes se han visto obligados a aceptar préstamos de prestamistas multinacionales que actúan como buitres alrededor de un cadáver muerto. Países como Las Bahamas, Haití, Antigua y Barbuda, San Cristóbal y Nieves, dominica, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Granada, Trinidad y Tobago, Barbados y Jamaica se han visto obligados a endeudarse aún más con las élites extranjeras.

Los inversionistas de los países del Primer Mundo también han seguido utilizando el Caribe como un gigante paraíso fiscal mientras se benefician del sufrimiento de su gente.

Finalmente, en la República Dominicana, el creciente Movimiento Verde se ha opuesto militantemente al presidente Danilo Medina y la complicidad de su gobierno en el escándalo de corrupción de Odebrecht. Medina, un amigo neoliberal de los imperialistas estadounidenses y europeos, también se ha opuesto a las masas dominicanas por recortar programas sociales y promover políticas de inmigración racistas contra los haitianos.

En ANTICONQUISTA, deseamos ser parte del cambio revolucionario que sin duda tendrá lugar a lo largo de 2018. ¿Te unirás a nosotros?

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