Optimismo socialista en los tiempos de la corona

Carlos Cruz Mosquera

POR CARLOS CRUZ MOSQUERA

En todas partes a nuestro alrededor, estamos constantemente rodeados de noticias del coronavirus y sus efectos letales. Desde restricciones de viaje hasta inseguridad alimentaria, el mundo occidental está experimentando lo que miles de millones de personas en todo el mundo experimentan diariamente bajo el sistema económico capitalista. Irónicamente, es a estas comunidades oprimidas a las que debemos mirar como ejemplos de resistencia y esperanza en un momento de desesperación.

Decenas de millones de personas en Venezuela, Cuba y la República Popular Democrática de Corea han enfrentado la escasez de bienes y medicamentos básicos esenciales durante décadas. A pesar de esta escasez, que es causada por sanciones ilegales estadounidenses y europeas, la mayoría de las personas en estos países han logrado unirse y superar las dificultades gracias a sus esfuerzos colectivos.

En Cuba, por ejemplo, cuando la Unión Soviética cayó debido a la presión capitalista global, el pueblo de la isla revolucionaria se unió y logró superar lo que podría haber sido una gran catástrofe. Sin el comercio soviético, y con las sanciones estadounidenses y europeas estrangulándolas, hubo escasez de alimentos y medicamentos esenciales que afectaron a millones. El gobierno socialista de Cuba abordó la escasez mediante el desarrollo de programas sostenibles de agroenergía que produjeron cooperativas de agricultura orgánica y un cambio a fuentes de energía renovables. En lugar de encogerse de miedo y desesperación durante este período potencialmente mortal, profundizaron sus principios de cambio colectivo y revolucionario.

Durante esta pandemia, Cuba fue el único país en el Caribe que permitió un crucero británico con más de 1,000 personas, algunas de las cuales dieron positivo por coronavirus, para atracar en uno de sus puertos. A pesar de que varias islas del Caribe forman parte del Mancomunidad, un legado del colonialismo británico que se supone que solidifica las relaciones entre estas regiones, fue la isla socialista la que mostró compasión y solidaridad humana en un momento difícil. Este acto de solidaridad muestra el nivel de avance social y cultural en Cuba, ya que Gran Bretaña es uno de los principales países que ha ayudado a imponer medidas brutales contra ellos durante décadas.

Los pasajeros del crucero británico MS Braemar sostienen un letrero que dice “Te amo Cuba”. | Fuente: Al Jazeera

En Venezuela, donde Estados Unidos y Europa han intentado colapsar al gobierno socialista mediante sanciones económicas, la gente también ha logrado superar las dificultades a través de la acción colectiva y el optimismo revolucionario. En 2018, cuando la multinacional estadounidense de fabricación de alimentos Kellogg’s se retiró del país después de la presión de Washington, la gente no se quedó sin hacer nada y vio desaparecer otra fuente de alimentos. Los ex empleados de la fábrica formaron un colectivo de trabajadores; y con el apoyo del presidente Nicolás Maduro, se hicieron cargo de la producción y continuaron las operaciones.

En contraste, hemos visto cómo las masas de personas en el mundo occidental han vaciado egoístamente los estantes de las grandes cadenas de supermercados y farmacias ante los primeros signos de crisis. Este individualismo, lo opuesto al colectivismo practicado en Cuba y Venezuela, es sin duda un fenómeno cultural con raíces en el sistema mundial capitalista. Este es un sistema en el que se fomenta la competencia entre individuos en todos los niveles y en todas las situaciones. El efecto de esto es que las personas más vulnerables en la sociedad tienen más probabilidades de perecer; si no es por el virus, entonces por la falta de acceso a bienes básicos, medicamentos y apoyo comunitario.

Esta crisis es una oportunidad para el mundo occidental, especialmente aquellos de nosotros de grupos oprimidos que estamos cansados ​​de vivir bajo las botas del capitalismo, para desarrollar el optimismo revolucionario y tomar medidas urgentes. En lugar de dejar que el miedo y la desesperación nos consuman y que actuemos egoístamente como individuos, podemos seguir los ejemplos de Cuba, Venezuela y otros países hacia una profunda transformación de la sociedad.

Compartamos nuestros desinfectantes para manos, nuestros rollos de papel higiénico, alimentos básicos y, sobre todo, nuestro espíritu colectivo. Construyamos una gran sociedad socialista con las cenizas de los viejos.

1 Comment
  1. […] capitalistas. Cuba ofrece uno de los mejores ejemplos. Como mencionamos recientemente en otro artículo, Cuba fue la única nación en aceptar un crucero británico con pacientes con coronavirus a bordo […]

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