El comunismo no es solo para los viejitos blancos

POR CARLOS CRUZ MOSQUERA

Nota: Este artículo se debe leer en el contexto de que en el occidente los partidos y grupos comunistas son dominados por Europeos de mayor edad. Entendemos que en Latinoamérica los partidos y grupos comunistas son muchos más diversos.


Todos hemos ido a reuniones de partidos comunistas donde todos son blancos y tienen un pie en la tumba. Y ahora se están volviendo más listos, no hace mucho tiempo fui invitado por jóvenes negros a una reunión comunista. Al llegar se veían las sombras fantasmales de los militantes viejos y palidos en los alrededores, por supuesto, con los titiriteros.

Hay que admitir que el comunismo en el Occidente necesita una actualización urgente no solo en términos de su edad y composición racial, sino también de sus ideas obsoletas sobre la lucha de clases.

Es precisamente este adherirse terco a una versión desactualizada de la ideología comunista lo que impide que las personas más jóvenes y no blancas se unan, empujandolos hacia tendencias más liberales.

La idea de una clase obrera universal continúa dominando las narrativas comunistas en el Occidente ignorando matices importantes. Uno de los defectos más obvios es la cuestión de la raza y el racismo. Cada vez que se menciona el racismo, los comunistas occidentales lo descartan rápidamente como una táctica utilizada por las clases dominantes para “dividir a los trabajadores”.

El racismo y el chauvinismo que es tan común dentro de la clase trabajadora Europea se explica de manera engañosa como “ignorancia” y falta de conciencia de clase. Los beneficios y privilegios materiales muy reales que están en juego y que se encuentran en la raíz de las actitudes de la supremacía blanca en los países imperialistas se ignoran por completo o incluso se niegan.

Atado a su comprensión básica de la raza y el racismo, muchos comunistas, como los liberales, siguen creyendo que los blancos también pueden ser víctimas del racismo. Su privilegio racial-imperialista no les permite ver que el racismo de hoy es mucho más complejo que los insultos y el simple prejuicio del color de la piel.

Esta incapacidad de comprender el racismo y sus bases imperialistas también significa que los comunistas utilizan a los no blancos, al igual que los liberales de Occidente, como miembros simbólicos que rara vez ven puestos de liderazgo.

El obvio desdén por el Sur Global y su diáspora en Occidente no se limita a tratar con condescendencia a sus miembros inmigrantes y no blancos de bajo rango como vendedores ambulantes de periódicos. También, los líderes socialistas como Nicolás Maduro y Evo Morales son desechados como simples “populistas”. Y no son solo los trotskistas que son abiertamente eurocéntricos, los que son culpables de esto.

Al mantener esta versión estrecha y eurocéntrica del comunismo, los comunistas occidentales ayudan a oscurecer los privilegios materiales que se otorgan a la clase trabajadora blanca (así como a una parte de las comunidades diaspóricas) a través de la división capitalista global en la distribución de la riqueza.

Al restar importancia y, a veces, incluso negar el parasitismo económico occidental, los comunistas del Primer Mundo otorgan a la clase obrera Europea “logros” que realmente se lograron al robar grandes excedentes de los trabajadores de otras regiones.

Tony Norfield, un economista marxista británico, afirma que el Servicio Nacional de Salud, que según los británicos fue un logro de la clase obrera, fue financiado y mantenido a través de la economía colonial británica después de la Segunda Guerra Mundial, saqueando efectivamente sus colonias antes de su independencia. Este es solo un ejemplo de cómo el núcleo capitalista occidental se ha comprometido con sus clases trabajadoras, otorgándoles concesiones sociales financiadas por el imperialismo, garantizando la paz entre ellos.

Los grupos comunistas en Occidente han afirmado que el análisis anterior de la estructura capitalista global actual es “revisionista”, pero la realidad es que no hay nada más revisionista que negar la existencia de una división capitalista global y las distribuciones imperialistas entregadas a las clases trabajadoras occidentales. Irónicamente, las concesiones otorgadas a la clase trabajadora en Occidente han ayudado a diluir el comunismo, detectable en sus demandas cada vez más reformistas.

El hecho de no preocuparse adecuadamente de la jerarquía racial y la división geográfica que existe dentro del capitalismo solo ayuda a desalentar a las personas de color en el occidente de estudiar el marxismo y unirse al movimiento comunista.

Las acusaciones por parte de activistas de la política liberal de que el marxismo y el comunismo son inevitablemente eurocéntricos son inexactas, pero si esta ciencia revolucionaria ha de capturar las mentes y el espíritu de las masas diaspóricas, debe ser arrebatada de las manos decrépitas que desean atesorar y dañarla.

ANTICONQUISTA y nuestros camaradas en Anti-Imperialism.org y el Partido Socialista del Pueblo Africano somos prueba de que el comunismo no es solo para los viejos blancos que se aferran al siglo XIX. La diáspora y los comunistas genuinos en Occidente están marchando rápidamente hacia una reunificación con el Tercer Mundo para provocar una revolución comunista mundial.

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