Marielle Franco: Víctima de la violencia neoliberal en Brasil

POR LOLA CAMPOS

La noche del 14 de marzo de 2018, nueve disparos entraron el cuerpo de la política brasileña Marielle Franco. Armado con un silenciador y la impunidad del estado, cuatro balas emitidas por la policía pegaron directamente en su cabeza en un asesinato calculado y frío.

Pero Franco era mucho más que una funcionaria electa.

Ella era intrépida: era una mujer negra lesbiana y una miembra destacada del Partido del Socialismo y la Libertad. Fue responsable por acusar a decenas de agentes de policía que fueron declarados culpables de corrupción y uso excesivo de fuerza, incluyendo homicidios.

Ella era un rayo de esperanza y una amenaza real para el establecimiento burgués y blanco que domina la política brasileña. De hecho, su elección obtuvo el quinto mayor número de votos, convirtiéndola en la única mujer negra en el élite Concejal de la ciudad de Río de Janeiro.

Marielle vino de la lucha social; específicamente, de la favela Maré, donde se convirtió en madre adolescente. Ella fue una de dos mujeres negras de Maré que recibió una beca para asistir la prestigiosa Pontificia Universidad Católica de Río.

En la Universidad, ella estudió sociología tanto para su licenciatura y maestría, y fue autora de una tesis sobre la violencia policial contra los más pobres y desposeídos en Brasil: residentes negros de las favelas. Enfrentó la violencia sancionada por el estado mucho antes de su etapa en sus cargos políticos a través de puestos en organizaciones no gubernamentales y estudios académicos.

Al entrar en la esfera política, Franco no posicionó sus experiencias para subir a una posición de poder. Ella era fiel a sus raíces y era responsable ante las personas que la eligieron.

Cuando el presidente golpista Michel Temer firmó un decreto que otorgaba al ejército brasileño dominio libre y control total de Río – la primera vez en la historia del país desde el final de la dictadura militar en 1985 – Franco encabezó una comisión para monitorear y denunciar el decreto.

Esta fue una de las principales campañas políticas en las que estuvo involucrada poco antes de su asesinato. Desde que fue asesinada, miles han salido a las calles en protesta.

Protesta por Marielle Franco en Río de Janeiro. | Fuente: Mídia NINJA


El asesinato de Franco fue más que un acto de corrupción policial aislada. Su asesinato fue orquestado para enviar un mensaje claro a los brasileños: si eres una mujer lesbiana, negra o socialista, tu vida es desechable. Si te atreves a desafiar nuestro violento estado neoliberal, te mataremos.

Su asesinato ejemplifica la violencia neoliberal en Brasil en el contexto del giro político más amplio de la derecha desde el golpe de 2016 que depuso a la ex-presidenta Dilma Rousseff del izquierdista Partido de los Trabajadores. Bajo el liderazgo altamente impopular de Temer, el gobierno ha promulgado más leyes de austeridad que despojan a los trabajadores de los derechos laborales básicos, ha aprobado reformas de pensiones que recortan los beneficios para los jubilados y ha estado involucrado en escándalos de corrupción generalizados.

Para ser claros, ni una pelo de prueba ha verificado las denuncias de corrupción cometidas por Rousseff o el ex presidente Luiz Inácio “Lula” da Silva, incluso durante el muy controvertido juicio de Lula en el 2017.

Protesta por Marielle Franco en Brasilia. | Fuente: Mídia NINJA


El mismo estado que quiere demoler el Amazonas para la producción ganadera y intensificar la presencia militar de los EE.UU. en la región es el mismo que colocó nueve balas en el cuerpo de Franco. El estado neoliberal vicioso que no se detendrá ante nada para garantizar que las personas negras, las personas homosexuales y los izquierdistas conozcan su lugar en el orden mundial.

La tasa de homicidios en Brasil es una de las más altas del mundo y la más alta en muertes cometidas en contra de las personas LGBTQ y negras. Es un país donde la policía militar asesina a cientos de ciudadanos negros y pobres todos los años. Tanto que algunas organizaciones lo clasifican con precisión como genocida.

Franco era una figura desafiante en el panorama política de Brasil. El estado pensó que podían silenciarla ordenando su ejecución, pero lo que obtuvieron fue un rugido feroz.

La gente de Brasil no está parada ociosamente. Se mantienen unidos y más resueltos que nunca para poner fin al estado racista, homofóbico y derechista.

#MariellePresente

Leave a Reply