'S Rebel correcta': Una toma marxista de las protestas en Honduras

POR RAMIRO SEBASTIÁN FÚNEZ

Edificios quemados. Carreteras obstruidas. Tiendas saqueadas.

Si caminas por las calles de cualquier gran ciudad hondureña en este momento, esto es lo que probablemente encuentres.

Por varios días, cientos de miles de hondureños han liderado protestas masivas en Tegucigalpa, San Pedro Sula, La Ceiba y otros centros urbanos importantes alrededor del país. Las protestas están dirigidas contra Presidente Juan Orlando Hernández, su Partido Nacional derechista y la Tribunal Suprema Electoral, TSE.

Muchos creen que los tres están implicados en manipular y retrasar los resultados de las elecciones de 2017, celebradas el 26 de noviembre, para favorecer el status quo conservador del país.

Innumerables vídeos de líderes del Partido Nacional cambiando papeletas a su favor han surgido.

Numerosos informes de migrantes que viven en los Estados Unidos y familiares de los fallecidos afirmando que la gente está votando por el Partido Nacional en sus nombres han sido publicadas. Para acabar de chingar, Marco Ramiro Lobo, un oficial del TSE, ha admitido que Salvador Nasralla, oponente principal de Hernández, indudablemente estaba a la cabeza de la elección con una “tendencia irreversible”.

Sin embargo, el TSE mantiene que Hernández está a la cabeza con 42,92 por ciento de los votos comparado al 41,21 por ciento acumulados por Nasralla. Además, el cuerpo electoral ha retrasado el conteo del 5,65 por ciento restante de los paquetes de papeletas, culpando a la Alianza de la Oposición izquierdista de Nasralla por negarse a dejar el conteo final solo en manos del TSE.

El TSE no solo ha dudado en cooperar con observadores internacionales para completar el conteo, la Fuerzas Armadas Hondureñas también han implementado ley marcial, privando a los ciudadanos de ciertos derechos constitucionales (como el derecho de organizar protestas callejeras) y implementando un toque de queda a nivel nacional.

Como consecuencia, cientos de miles de hondureños indignados — la mayoría de los cuales provienen de familias pobres y trabajadoras — continúan saliendo a la calle para protestar contra el gobierno.

Medios corporativos de Honduras, como La Prensa, se han enfocado casi por completo en las acciones tomadas por los manifestantes, como la quema de edificios, el barraje de caminos y el saqueo de tiendas. Al hacerlo, intentan convencer a su audiencia de que peliar contra un sistema injusto a través de la acción directa “ilegal” es de algún modo incorrecto.

Pero, como dijo una vez el revolucionario chino Mao Zedong, “es correcto rebelarse”.

Mao explicó durante un discurso de 1939 que en el análisis final todos los principios del marxismo pueden volver a esta única expresión. Esto también se puede aplicar para explicar lo que está sucediendo en Honduras.

Las masas proletarias se están rebelando contra el sistema capitalista-imperialista que los ha oprimido por demasiado tiempo. Aunque sus cantos y convocatorias están dirigidos a Hernández, el Partido Nacional y el TSE, se están rebelando objetivamente contra el orden mundial capitalista-imperialista, dado que son las encarnaciones de este sistema a nivel local.

Desde que asumió el cargo de la presidencia en 2014, Hernández ha continuado, si no intensificado, muchas de las políticas neoliberales impuestas después del golpe militar de 2009 que eliminó al ex presidente Manuel Zelaya del poder.

Tierras han sido robadas de grupos negros e indígenas. Activistas de derechos humanos como Berta Cáceres han sido asesinados. Los programas públicos para los pobres han sido recortados. La brutalidad policial se ha aumentado. La violencia relacionada con las drogas se ha claveteado.

Todas estas circunstancias han beneficiado a las élites ricas en las naciones del Primer Mundo y compradores locales hondureños, que casi siempre son criollos.

En general, Hernández y su Partido Nacional sirven como los representantes y ejecutores del capitalismo-imperialismo en territorio hondureño.

En cuanto al TSE, las masas han abierto sus ojos a la verdad brutal de que la democracia no existe y nunca ha existido en el país centroamericano. El cuerpo electoral, que fue seleccionado casi por completo por el Partido Nacional, es un arma al servicio de la clase dominante de Honduras y sus señores imperiales.

Durante las elecciones presidenciales de 2013, cuando Xiomara Castro (la esposa de Zelaya) se postuló contra Hernández, ocurrió un fenómeno similar en que surgieron innumerables casos de papeletas fallidas. Numerosas encuestas de opinión también le dieron a Castro la presidencia. Sin embargo, el TSE declaró a Hernández ganador en medio de denuncias generalizadas de fraude. En esta ronda de elecciones, sin embargo, estas denuncias se han vuelto más fuertes y se han materializado hasta el punto de la insurrección nacional.

Las masas hondureñas se están dando cuenta rápidamente de que la participación en la política electoral no es la salida de la miseria producida por el capitalismo-imperialismo, dado que el sistema está diseñado con el explícito propósito de beneficiar a la clase dominante. Están despertando a la realización de que la revolución, no la reforma, es el único camino a seguir.

Puede ser que se ha llevado bastante tiempo llegar a este punto, pero lo importante es que se ha alcanzado este punto de conciencia. Eso es porque las condiciones materiales que existen en Honduras hoy han iluminado décadas, sino siglos, de opresión que han plagado a la nación.

Como dijo el revolucionario ruso Vladimir Lenin, “hay décadas en las que no pasa nada y hay semanas en que pasan décadas”.

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