Mariátegui: Padre del comunismo Indígena en América Latina

POR CARLOS CRUZ MOSQUERA

¿Puede una teoría desarrollada por los europeos en el siglo XIX ser relevante para los latinoamericanxs hoy en dia? El comunismo es visto por muchos Latinxs, especialmente en la diáspora, como una ideología eurocéntrica que nos ha sido impuesta.

Hay ciertos aspectos del comunismo que son eurocéntricos e irrelevantes para las condiciones históricas de los latinoamericanxs, y también en otras regiones del Sur Global. Sin embargo, lo que muchos de nosotros no reconocemos, principalmente debido a la propaganda capitalista occidental, es que los principios básicos del Marxismo son aplicables a todas las sociedades en la historia humana moderna. Especialmente para las comunidades que han sido y continúan siendo más afectadas por el capitalismo global.

La teoría Marxista eurocéntrica u ortodoxa nos dice que hay una clase obrera universal, independientemente de su raza o ubicación geográfica, que se enfrenta a la burguesía, los propietarios de los medios de producción. Esta ecuación básica que pone a los trabajadores en contra de los jefes capitalistas no explica con precisión la historia de muchos en el Sur Global.

José Carlos Mariátegui, un joven escritor y activista peruano de las primeras décadas del siglo XX, dio el primer salto para soldar el marxismo y el indigenismo. Entendió que el marxismo europeo ortodoxo no podría resolver ni explicar las condiciones vividas por las masas en el Perú y en Latinoamérica en general.

Mariátegui observó correctamente que una simple ecuación de trabajadores contra sus jefes no funcionará en el Perú. Enfureció a sus contemporáneos intelectuales que lo acusaron de revisionismo e idealismo por colocar la cuestión indígena y campesina en el centro de la teoría y la lucha anticapitalista. A pesar de los ataques en su contra, insistió en sus ensayos que la principal contradicción era la del “Indio” y su relación con la tierra. Es decir un problema material.

Teorizó que el problema de los “indios”, que eran la mayoría de la población, no se podía resolver a través del humanitarismo u otros ideales liberales occidentales, sino abordando la propiedad de la tierra y los recursos en un análisis materialista exhaustivo.

A diferencia de sus contemporáneos, Mariátegui veía la independencia latinoamericana del siglo XIX como una revolución liderada por colonos blancos y que los privilegiaba a expensas de las masas indígenas, mestizas y africanas. Esta ‘revolución’ quitó el poder a la corona española y transfirió ese poder a una élite blanca española que comenzó una relación de dependencia con los Estados Unidos y Gran Bretaña. Una relación imperialista que continúa existiendo dos siglos después.

No era un idealista al pensar que solo el antirracismo podía resolver las condiciones materiales de las masas, y no era eurocéntrico en su materialismo al pensar que la lucha de clases sola podría resolver las jerarquías racializadas prevalentes en la región. Aplicó el marxismo a las condiciones específicas de América Latina y creó una ideología que abordó las raíces de nuestra opresión.

La diáspora de Latinxs debe revivir y apropiarse de la espada pesada del mariateguismo para cortar el liberalismo cada vez más común y que infecta las mentes de nuestro pueblo.

En una época donde las políticas de identidad y el nacionalismo cultural nos impiden tomar medidas urgentes para abordar las desigualdades materiales en nuestras comunidades, donde los objetivos eurocéntricos de la lucha elemental de clases ignoran las divisiones históricamente racializadas que enfrentamos,Mariátegui sirve como una alternativa sobria que nos ayuda en nuestra lucha para terminar con el capitalismo y su división racial muy real.

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